La endometriosis es una enfermedad crónica que afecta a millones de mujeres en edad reproductiva en todo el mundo. Dado que su desarrollo y crecimiento están fuertemente ligados a la producción de estrógenos, se suele pensar que la menopausia, al suponer el cese de la función ovárica y la disminución de estas hormonas, representa el fin de los síntomas de la endometriosis. Sin embargo, la realidad es más compleja. Por eso, en The Menopause Feel, hablamos de la relación entre endometriosis y menopausia.

Endometriosis y menopausia

La endometriosis se caracteriza por la presencia de tejido similar al revestimiento del útero (endometrio) fuera de su localización habitual. Esto provoca dolor pélvico crónico, menstruaciones dolorosas, dolor durante las relaciones sexuales, problemas de fertilidad y otros síntomas debilitantes.

La endometriosis es una enfermedad hormono-dependiente. Esto significa que el tejido ectópico se comporta de manera similar al endometrio normal, respondiendo a los cambios hormonales del ciclo menstrual.

Durante la edad fértil, los estrógenos estimulan el crecimiento de este tejido, provocando sangrado y reacciones inflamatorias en las zonas donde se implanta (ovarios, trompas de Falopio, intestino, vejiga, etc.).

Esta dependencia hormonal es la razón por la que muchos tratamientos para la endometriosis buscan suprimir la producción de estrógenos o bloquear su acción.

¿Qué ocurre con la endometriosis durante la menopausia?

Con la llegada de la menopausia, los ovarios dejan de producir estrógenos de forma significativa, y el endometrio deja de ser estimulado.

En la mayoría de los casos, esta disminución hormonal conduce a una regresión de las lesiones de endometriosis y, por consiguiente, a una mejora o desaparición de los síntomas. Por eso, para muchas mujeres con endometriosis leve, la menopausia marca el fin de su sufrimiento.

No obstante, en un pequeño porcentaje de casos, la endometriosis puede persistir o incluso aparecer después de la menopausia.

Esto se debe a que, aunque los ovarios dejen de producir estrógenos, el cuerpo sigue produciendo pequeñas cantidades de esta hormona a través de otros mecanismos (como la conversión de andrógenos en estrógenos en el tejido graso).

Además, la endometriosis puede haber provocado adherencias o daños permanentes en órganos que siguen causando síntomas, independientemente de los cambios hormonales.

Factores que pueden mantener activa la endometriosis en la postmenopausia

Si una mujer menopáusica con antecedentes de endometriosis recibe Terapia Hormona Sustitutiva con estrógenos para aliviar los síntomas de la menopausia (como sofocos, sequedad vaginal, etc.), existe el riesgo de que las lesiones de endometriosis residuales se reactiven.

Por ello, esta terapia en mujeres con endometriosis debe ser cuidadosamente evaluada y, si es necesaria, se suelen recomendar combinaciones de estrógenos y progestágenos.

En casos de endometriosis infiltrativa profunda, donde las lesiones han afectado órganos internos y han provocado fibrosis o adherencias significativas, los síntomas pueden persistir a pesar de la ausencia de estrógenos.

El dolor pélvico crónico, los problemas intestinales o urinarios y las molestias durante las relaciones sexuales pueden continuar siendo un desafío.

Por último, en muy raras ocasiones, las lesiones de endometriosis pueden sufrir una transformación maligna, especialmente después de la menopausia.

Aunque es un riesgo bajo, es importante realizar un seguimiento en caso de síntomas persistentes o aparición de nuevas molestias.

Síntomas de endometriosis en esta etapa

Los síntomas de la endometriosis en la postmenopausia pueden ser menos evidentes y no necesariamente asociados a las menstruaciones.

Entre ellos, puede darse dolor pélvico crónico y dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales). También pueden surgir síntomas intestinales como estreñimiento, diarrea, distensión abdominal y urinarios, como dolor al orinar o micción frecuente.

Finalmente, puede surgir fatiga o sangrado vaginal anormal o sangrado después de la menopausia.

Cómo manejar la endometriosis en la menopausia

El tratamiento de la endometriosis en la mujer menopáusica dependerá de la persistencia y severidad de los síntomas, así como de la presencia de lesiones activas.

La observación puede ser suficiente en casos leves o asintomáticos. En casos que presenten dolor, los analgésicos y antiinflamatorios pueden aliviar los síntomas.

Por otro lado, en casos específicos y bajo supervisión médica, se pueden considerar terapias hormonales que supriman el estrógeno residual o moduladores hormonales. Sin embargo, como hemos comentado, la Terapia Hormonal debe valorarse cuidadosamente.

En última instancia, en casos de dolor severo, lesiones que comprometen la función de los órganos o sospecha de transformación maligna, la cirugía puede ser una opción para extirpar las lesiones.

En situaciones extremas y con síntomas muy graves, la histerectomía (extirpación del útero) con o sin extirpación de los ovarios (ooforectomía) puede ser una alternativa, aunque esto induciría una menopausia quirúrgica.

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